En el poniente almeriense, también conocido como la Huerta de Europa o Mar de Plástico, poseemos el modelo de negocio agrícola más rentable del mundo. Agricultura de explotación intensiva bajo el modelo llamado “raspa y amagado”.

Este retorno al sector refugio propio de esta zona geográfica también tiene sus particularidades. Desde perfil de agricultor o empresario que había abandonado el sector y se encontraba en situación de paro hasta hijos y nietos de agricultores con formación universitaria que vuelven a trabajar en el negocio familiar. Esto, en parte consecuencia de la crisis económica, ha provocado que el perfil de agricultor o empresario agrícola cambie de manera notable.

Agricultura y sector hortofrutícola; la perfección del sector refugio

Observamos perfiles especializados en diversas áreas de gestión, más jóvenes y formados que nunca.

Obviamente, esto se convierte en nuevas oportunidades y en elementos de supresión de muros y culturas obsoletas y peculiares de este sector que, el grupo LIIP, puede aprovechar.

El potencial de este sector es enorme debido a que, aún, no se ha conseguido abarcar a la totalidad del mercado. Ampliar el actual mercado que tiene la empresa agrícola en el poniente almeriense dependerá de una variable muy importante y que, LIIP, pretende cubrir desde algunos puntos de vista: la salida al mercado fuera de Europa (un ejemplo de mercado no alcanzado sería Japón).

Actualmente se exporta a Estados Unidos, a Rusia y a Canadá pero sólo en épocas del año muy concretas como de diciembre a marzo.

El potencial del sector es, entonces, tan potente como el mercado pueda ser. Actualmente, parece que inabarcable.

Esta apertura al mercado sería alcanzable a través del desarrollo e innovación técnica en logística y “postcosecha” (mecanismos que alarguen la vida útil de los productos perecederos, atmósferas controladas, innovación en packaging, variedades específicas genéticamente modificadas…) pasando por nuevos y actualizados sistemas de gestión empresarial y búsqueda o formación ejecutiva del talento humano.

Es por ello por lo que servicios de consultoría de negocio, soluciones de formación, reclutamiento, logística, operaciones, fuerzas de ventas, comunicación… así como cualquier implementación o desarrollo tecnológico en aras de una modernización en la gestión empresarial, empezarán a ser más demandadas que nunca.

Se exporta entre el 62-65% de lo que se produce aunque hay empresas como Única Group, por ejemplo, que exporta el 95% de toda su producción.

El sector mira hacia el exterior pero sin poder abarcarlo aun en su totalidad.

Tras todo este tiempo de análisis e investigación es fácilmente apreciable uno de los retos que se presentan en esta evolución del sector y de su competencia: la única forma de rentabilizar toda la inversión en innovación y desarrollo que se realice en aras de abrir mercado sería la de explotar las posibilidades de aumentar el valor añadido del producto. Si no se consigue que el producto tenga un valor percibido adecuado no se convertirá en rentable.

Agricultura y sector hortofrutícola; la perfección del sector refugio

En definitiva, la tendencia o dinámica lowcost representaría un enorme peligro para la apertura de mercado del sector pero se equilibraría con las tendencias, también en auge, del culto a la salud y al cuerpo.

Lidl y Aldi, por ejemplo, son cadenas de las que las empresas almerienses presumen de tener como clientes. Es un dato positivo en cuanto a cantidades manejadas pero podría convertirse en elemento contraproducente si se acaba por modificar el valor percibido del producto en estas cadenas de bajo coste.

Ahora bien, también hay ejemplos que van en contra de esta corriente lowcost • como, por ejemplo, la variedad “sweet bite” (pimientos pequeños en envases de 200gr aproximadamente que se comercializan como si fueran golosinas). Esta generación de valor añadido sería una tendencia que también representaría el potencial del sector.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *